La habían aceptado en la escuela de baile. Su sueño se había cumplido, y junto al chico que más amaba. Se dio la vuelta, pues él estaba tras ella se lanzó a sus brazos. Marco la besó con ternura.
-Te dije que te cogerían. Saben apreciar el talento- le dijo a Daniela.
Se quedaron así, en silencio, mirándose, durante un buen rato. Surgieron besos, abrazos, caricias, palabras de amor. De la mano, volvieron a casa, subieron a la habitación para darse una ducha y cambiarse. Iban a salir a cenar para celebrarlo como se lo merecía la noticia. Fueron al restaurante que solía frecuentar Marco cuando había algo que celebrar. Cuando terminaron, fueron a dar un paseo al parque, al parque "Nerum" donde tuvo lugar su primer beso. Se sentaron junto a la fuente y permanecieron callados durante un rato. Se notaba un poco de tensión en el ambiente.
-¿Qué pasa cariño?- dijo él al cabo de un buen rato?- ¿Te preocupa algo?
-Si, cielo... La escuela me ofrece vivir allí, en la residencia para bailarines. Porque dicen que así me tendrán más controlada.
-Entonces, ¿cuál es el problema? Es tu sueño, ve a vivirlo.
-Pero, Marco, ¿qué pasará con lo nuestro?
-Cariño, por eso no te preocupes. De la escuela podrás salir de vez en cuando. Simplemente, cuando tengas tiempo, te apetezca o me eches de menos, llámame. Iré esté donde esté, pase lo que pase, siempre estaré ahí. Mi felicidad es tu felicidad, así que ve, y disfruta.
-No puedo disfrutar si no es contigo. Tú me completas.
DANIELA
¿Qué podía hacer? Marco tenía razón, bailar es mi sueño desde que tengo uso de la razón. Pero él,... No puedo, no quiero dejarlo atrás.
MARCO
No quiero que se valla pero, no debo ser egoísta. He de dejar que consiga lo que quiere. Bailar lo es todo para ella. Pero, ¿y yo? ¿Qué va a ser de mí sin ella?
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