domingo, 13 de marzo de 2011

Capítulo 3


Al llegar, aparcaron y subieron a la flamante casa en la que vivía Daniela. Una casa de madrea con un enorme bosque, un estanque con carpas...
Daniela le enseñó la casa a Marco y dieron un paseo por el bosque. Al atardecer, se sentaron debajo de un precioso árbol en el que pasaba la luz entre sus grandes hojas.
Se miraron a los ojos y lentamente fueron acercándose el uno al otro. Se besaron. Marco se recostó sobre las piernas de Daniela y ésta le acariciaba el pelo al tiempo que alguna vez se agachaba para besarle. Marco se durmió. Ella lo miró durante media hora que duró su sueño. Estaba tan guapo, se le veía tan feliz, que no quería despertarlo.
Cuando Marco despertó, Daniela aún seguía allí mirándole, con aquellos ojos azules, preciosos, se incorporó y la besó. Un beso dulce, con pasión. Se levantó y se fue.
Daniela se quedó confundida ya que no sabía a qué se debía aquella ida muda. Al cabo de 15 minutos sonó el móvil.
-Ha sido el mejor día de toda mi vida. Espero que podamos repetirlo. Siento haberme ido sin más. Te quiero. Marco.
Ella le respondió en un mensaje:
-El mío también. Por supuesto, ¿mañana? No te preocupes. Yo también te quiero amor. Porque... esto significa que estamos juntos, ¿no?
Pero él ya no respondió.
Mas tarde, hacia las 8 h, ella seguía allí, debajo de aquel árbol. Se oyeron unos ruidos, pero ella estaba ensimismada y no se dio cuenta.
De detrás del árbol donde yacía ella tumbada, apareció Marco, le tapó los ojos y le besó en el cuello. Ella sonrió. Le encantara que le hicieran eso.
-Sí -Le susurró al oído -Si tu quieres.
-Por supuesto -contestó.
Ella se giró, y se besaron.

No hay comentarios:

Publicar un comentario